Termómetro de emociones
Una escala visual que ayuda al niño a reconocer y nombrar la emoción que crece por dentro. Cuanto antes la ve, más fácil le resulta manejarla.
Es una lámina A4 con una escala — de la calma, pasando por la tensión en aumento, hasta el estallido — con la que el niño puede señalar "dónde estoy ahora". Nombrar una emoción es el primer paso para regularla; el termómetro le da al niño las palabras y la imagen cuando le faltan ambas.
Para niños que viven las emociones con intensidad, estallan de enfado o no saben decir qué sienten. Funciona especialmente bien con niños pequeños y neurodivergentes. El asistente adapta las descripciones de los niveles a la edad.
Una escala de niveles de emoción con colores y descripciones, estrategias de calma sugeridas en cada nivel (p. ej. respiraciones profundas, una pausa) y espacio para el nombre del niño. Los gráficos se entienden incluso para niños que aún no leen.
Lo mejor es colgarlo en un lugar visible y referirse a él con calma: "enséñame dónde estás". Con el tiempo el niño empieza a recurrir a él por sí mismo.
Desde preescolar, si usamos colores e imágenes. El asistente simplifica o amplía las descripciones según la edad.
No. Es una herramienta para apoyar las conversaciones sobre emociones en casa, basada en materiales verificados — no sustituye la ayuda de un especialista cuando hace falta.
Cuéntanos sobre tu hijo en una frase — tu primer plan en la nevera en 5 minutos.
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